martes, 12 de enero de 2010

La espera

<<...En un par de intentos más y ya pronto te irás... Y así fue.

Fue hoy, que empezarás a irte, con cada contracción de mi abdomen, con cada fluido, con cada quejido, irás cayendo, desprendiendote de mi como mis anhelos se desprenden de ti.

Hoy te siento fluir entre mis nacientes, deslizarte roja, brillante, tibia y cálida, salir de mi. Hoy fuiste un hecho contundente, tu partida era definitiva, ya no tendría que hacer los cambios que planeaba, ya no tendría que esperarte más, ni averiguar tu llegada, porque tu misma habías decidido hacerte presente, elegiste el día de tu partida... y con ello la partida de mis anhelos. Te veo brillante, salir con fuerza, te veo pugnar por tu llegada, te siento en cada intento de salida. Mientras mi imaginación te aferra a mis entrañas y tu que ya dictaste tu partida. Todo se hizo más claro ahora. Ya no estarías aquí por más tiempo, acaso sería que la situación te trajo abajo? o es qué esta vaivén de tormentos te arrancó de tu nido ya formado?. Para asumir algo, hay que estar seguro y convencido de que cuando ese algo esté presente, harás frente hasta lo que no pensaste que podría suceder.
Y así te esperé a tí. Como un luchador que espera su pelea, firme y convencido, inamovible, como una madre que espera a su niño.
Lo único no planeado fue el desenlace, sería un costo muy alto, pero igual lo pagaría y con mucho gusto, porque ya estaba convencida de ello. Mi mente te esperaba, de pronto mi humanidad entera te empezó a esperar, tú tan sola posible existencia empezó a cobrar significado y comenzaste a ganar tu espacio.

Hoy empezará tu descenso de ese mundo prefabricado. Hoy comenzarás a bajar peldaño por peldaño la cuesta de esta vida, llevándote contigo mis heridas. Tu partida entonces empieza a abrumar mi cuerpo, empieza a convalecer mi origen. Todo cambia, en estos momentos, en el ahora, todo está cambiando...>>

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